El micrófono también tiene protocolo

Hablar en público no es solo cuestión de contenido: la forma también importa. Y uno de los elementos técnicos más presentes en cualquier acto institucional o evento profesional es el micrófono. Lejos de ser un simple accesorio, su uso adecuado forma parte del saber estar en escena.

Un micrófono mal utilizado puede afectar no solo a la calidad del sonido, sino también a la imagen del orador o al ritmo del acto. Probarlo demasiado tarde, colocarlo incorrectamente o manipularlo de forma brusca son errores comunes que pueden evitarse si se conoce el protocolo técnico.

📌 Algunas claves básicas:

  • No debe colocarse nunca demasiado cerca de la boca: una distancia de 10 a 15 cm es lo recomendable para evitar distorsiones.

  • Jamás se golpea para probar si funciona: hacerlo transmite improvisación y poco respeto por el equipo técnico.

  • Antes del acto, es importante realizar una prueba de sonido con el personal adecuado para evitar fallos inesperados.

  • La altura del micrófono debe ajustarse al orador: subir o bajar el atril en directo puede resultar incómodo y poco profesional.

  • Si es de mano, se sujeta con firmeza pero sin rigidez, y sin cubrir la zona de captación.

En el mundo de los eventos, estos pequeños gestos marcan la diferencia entre la improvisación y la profesionalidad. En EIP Granada, nuestros alumnos aprenden que el protocolo también se aplica en los detalles técnicos, porque la excelencia no se improvisa.