Menú sobredimensionado = problema
Cuando hablamos de banquetes en protocolo, más no siempre es mejor.
Durante décadas, los banquetes institucionales o de gala se han asociado con abundancia, exceso y largas secuencias de platos. Sin embargo, en el protocolo contemporáneo, esta visión ha cambiado profundamente. Hoy, un menú bien diseñado se mide por su adecuación al acto, equilibrio, inclusión y sostenibilidad, no por su extensión.
📌 ¿Por qué un menú sobredimensionado es un error?
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Rompe el ritmo del evento: demasiados platos ralentizan el acto y dificultan el cumplimiento de los tiempos.
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Desconecta del mensaje institucional: un exceso culinario puede distraer del motivo real del evento.
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Ignora la diversidad de asistentes: no todos los invitados comparten los mismos hábitos alimenticios o creencias.
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Genera desperdicio alimentario: en actos públicos, esto puede percibirse como falta de sensibilidad social o institucional.
🎯 ¿Qué busca el protocolo actual?
El protocolo moderno entiende que la gastronomía es una herramienta de comunicación. Un banquete transmite valores: cuidado por el detalle, respeto al invitado, compromiso con el entorno… Por eso, hoy se valoran:
🔹 Porciones ajustadas y menús equilibrados
🔹 Opción de dieta especial o inclusiva (vegetariana, halal, kosher, sin gluten…)
🔹 Proveedores locales y productos de temporada
🔹 Reducción del desperdicio alimentario
🍽️ El arte de servir con intención
Elegir el menú de un acto no es solo trabajo del catering, sino una decisión estratégica dentro del protocolo general. La elección de platos, el orden, los tiempos de servicio e incluso los nombres del menú pueden comunicar tradición, cercanía, vanguardia o respeto institucional.
En EIP Granada enseñamos que el banquete es mucho más que comida: es una escenografía de gestos, donde cada elección tiene un sentido.


