Tejiendo complicidades en clase de Protocolo Internacional, por Andrea Sáenz

Andrea Saénz

Por Andrea Saénz, docente de Protocolo Internacional de la Escuela Internacional de Protocolo de Granada // En un mundo cada vez más interconectado, existe una necesidad creciente de comprender la cultura del otro para hacerse entender y para ofrecer una imagen e impresión adecuadas. Con la puesta en práctica del protocolo internacional nos acercamos a diferentes culturas tejiendo complicidades con un afán conciliador, integrador, donde nos ponemos en la piel de nuestro interlocutor, nos adaptamos a su forma de ser, de estar y de actuar para evitar cualquier tipo de malentendido que impida nuestra bien avenida relación.

Es por lo que, el conocimiento del conjunto de la normativa legal y consuetudinaria que regula el protocolo diplomático e internacional, proporciona, a los alumnos, una serie de herramientas que podrán aplicar de un modo correcto el día que necesiten trabajar, analizar u organizar actos o negociaciones, de instituciones u organizaciones, en entornos multiculturales.

La intencionalidad, el respeto por la diferencia y practicar “la cultura del agrado” es fundamental para el éxito de cualquier relación intercultural. Para ello, como expertos en protocolo, debemos ser unos grandes conocedores de las relaciones internacionales, del protocolo en otros Estados, de las precedencias, de sus símbolos, sus costumbres y sus normas. Aceptar las normas, hacen más grande, más creíble y más honesta a una nación o una empresa. Contribuyes a los intereses comunes y te haces respetar y el respeto es la clave de la convivencia en las sociedades avanzadas.